Cómo leer etiquetas de alimentos: 5 claves para comprar mejor

Dr. Samuel Ramos Ureña, cardiólogo, explica en Creciendo Juntos cómo leer etiquetas de alimentos

Aprenda a leer etiquetas de alimentos con cinco claves sencillas para identificar lo que conviene llevar a casa y cuidar la salud de su familia.

Saber leer etiquetas de alimentos es una de las herramientas más útiles para cuidar la salud y administrar bien el dinero del hogar. En el programa Creciendo Juntos de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Aspire (COOP-ASPIRE), el Dr. Samuel Ramos Ureña, cardiólogo con una larga trayectoria en la orientación sobre salud y alimentación, explicó qué conviene revisar en los productos del supermercado o del colmado para convertirse en un consumidor inteligente e informado.

1. Distinguir entre alimentos y productos comestibles

El especialista señaló que hoy resulta más fácil encontrar una funda de papitas que una botella de agua en muchos lugares del país, y que los hábitos alimenticios han cambiado, sobre todo en las generaciones más jóvenes. Por eso, el primer paso es diferenciar los alimentos, como los vegetales y los víveres, de los productos procesados y ultraprocesados.

Muchos de estos productos se elaboran con sabores, colores, olores y aditivos artificiales que imitan a los alimentos. Como resumió el Dr. Ramos Ureña, “tú no puedes llamar alimento a algo que cuando tú lo ingieres te va a hacer más daño que bien”.

2. Revisar el tamaño de la porción al leer etiquetas de alimentos

La tabla de información nutricional, ubicada en la parte trasera del empaque, indica la cantidad de sal, azúcar y grasas. Sin embargo, sus letras suelen ser pequeñas y su lectura requiere cierto conocimiento técnico. Un detalle clave es el tamaño de la porción: si el envase contiene cuatro porciones, los valores que aparecen en la tabla deben multiplicarse por cuatro.

El cardiólogo mencionó el caso de bebidas pequeñas, de apenas 100 cc, que un niño consume de una sola vez, pero cuya información nutricional corresponde a solo una de las cuatro porciones del envase.

3. Verificar la etiqueta complementaria en español

Muchos productos importados llevan un adhesivo con la información en español. El especialista advirtió que estas etiquetas complementarias a menudo se borran con la humedad o el calor y, en ocasiones, cubren la tabla nutricional e incluso la fecha de caducidad. Por eso, conviene revisar que la información esté completa y legible antes de comprar, y no llevar productos cuya fecha de vencimiento no pueda comprobarse.

4. Conocer el etiquetado frontal de advertencia

Como solución, sociedades médicas y organizaciones de salud promueven en la región el etiquetado frontal: octágonos negros con letras blancas en la cara principal del empaque, con mensajes sencillos como alto en azúcar, alto en sodio, alto en calorías, alto en grasas saturadas o contiene cafeína. Este sistema aplica a productos industrializados y previamente envasados, no a alimentos naturales como un aguacate.

Su gran ventaja es la sencillez: ni siquiera hace falta saber leer, pues cada octágono advierte de un exceso. Además, no prohíbe la compra; reconoce el derecho del consumidor a saber lo que adquiere. En los países donde se ha aplicado, muchas empresas han reformulado sus productos para hacerlos más saludables.

5. Moderar el azúcar añadido, la sal y las grasas

Según el Dr. Ramos Ureña, el exceso de sal se vincula con el aumento de la presión arterial, mientras que el azúcar añadido se relaciona con el aumento de peso y con un mayor riesgo de diabetes e hipertensión. Las grasas trans y las grasas sometidas a altas temperaturas también afectan la salud. La recomendación es regresar a los alimentos de siempre, como la yuca, la batata y los vegetales, que siguen disponibles en cualquier supermercado.

Este cuidado es aún más importante en la infancia, porque los hábitos que se forman en la casa y en la escuela acompañan a la persona durante toda la vida.

Leer etiquetas de alimentos, una decisión de mayordomía

En definitiva, leer etiquetas de alimentos permite tomar mejores decisiones para el bienestar integral de la familia. Desde la perspectiva de la mayordomía cristiana que promueve COOP-ASPIRE, saber qué se consume también es una forma de cuidar la vida y de prevenir los gastos que genera una enfermedad.

Para estar preparados ante imprevistos de salud, también conviene contar con un fondo de emergencia, tema que se aborda en el artículo sobre las razones correctas para pedir un préstamo. Quienes deseen profundizar en el etiquetado frontal pueden consultar el informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sobre los avances de esta medida en las Américas.

Creciendo Juntos: cómo leer etiquetas de alimentos